ACUERDOS EN TIEMPO DE PANDEMIA

Por Esteban Pérez Medina

 

Con motivo de la crisis de salud que actualmente se vive, la Comisión Europea, junto con otras autoridades europeas de competencia, emitió un comunicado[1] en el que da cuenta de la situación y establece líneas de aplicación de las normas de competencia durante el período de riesgo. Destaca en el comunicado la siguiente disposición: “La ECN entiende que esta situación extraordinaria puede desencadenar la necesidad de que las empresas cooperen para garantizar el suministro y la distribución justa de productos escasos a todos los consumidores. En las circunstancias actuales, la ECN no intervendrá activamente contra las medidas necesarias y temporales establecidas para evitar una escasez de suministro”[2]. La posición que toma el sistema europeo, de relajar el control de acuerdos aparentemente colusorios a la luz del coronavirus, genera la duda de si es apropiado dar un pase libre a los operadores económicos justo en los momentos en los que el mercado parecería más vulnerable a situaciones abusivas. ¿Existe en verdad un beneficio que pueda ser derivado de ciertos acuerdos entre operadores en un momento como éste?

Para dar respuesta a esta inquietud es necesario hacer un breve análisis económico de la situación. La crisis del coronavirus ha conllevado un shock externo importante en la demanda. Una inmensa cantidad de productos han pasado a ser demandados en cantidades ínfimas o nulas – restaurantes, cines, ropa y demás – mientras otros han visto un drástico disparo – ciertos alimentos básicos, implementos de higiene y, sobre todo, equipos de salud y medicinas –. Operadores de un lado se encuentran ahora con exceso de oferta, mientras otros con escasez. Ante este escenario es que nos debemos plantear si ofrece un beneficio general a los consumidores que los oferentes, tanto de productos más demandados como de menos, se pongan de acuerdo en adoptar ciertas prácticas comerciales conjuntas.

Buena teoría económica nos dice que ciertos acuerdos y prácticas pueden servir para “relajar las curvas” en momentos de esta naturaleza[3]. Esto parece entenderlo la autoridad Europea; sin embargo, da la impresión de que la medida está encaminada sólo a ciertas conductas determinadas y no relaja el control en aquellas consideradas más graves. La cartelización dura – acuerdo de precios o control de mercado – parecería quedar fuera de la medida.

¿Es suficiente la posición tomada por la Comisión? Sostengo que precisamente en estos momentos de gran shock externo podríamos beneficiarnos de medidas usualmente consideradas como altamente anticompetitivas, en particular para prever el desabastecimiento. Desde el punto de vista de aquellos que se ven con insuficiente oferta, los acuerdos en precios podrían ayudar a prevenir escasez, dirigiendo los recursos a quienes más lo necesitan; la repartición de mercado puede servir para mantener las líneas de abastecimiento; y una larga lista de etcéteras. Parecería entonces justificado que el sistema europeo relaje también el control de esos acuerdos, toda vez que en momentos de alta demanda e insuficiente oferta pueden resultar beneficios para priorizar y mantener la producción. Se debe buscar incentivar acuerdos que permitan confrontar situaciones extraordinarias.

Si bien la considero timorata, la posición europea va en la dirección correcta. Pero ¿qué pasa en el Ecuador en este respecto? La Superintendencia de Control del Poder de Mercado no se ha pronunciado sobre su política de investigación de cárteles durante este período extraordinario. Cualquier acuerdo de la naturaleza descrita está sujeto a potenciales sanciones económicas, mismas que los desincentivan. Los altos costos de una posible sanción, además de los costos del litigio, hacen que no sea nada atractivo para los operadores económicos coordinar en asuntos que hoy podrían ser esenciales. Inclusive en el caso de que dentro de investigaciones futuras la superintendencia considere las eficiencias generadas en este período especial, el solo costo de tener que enfrentar una investigación es suficiente como para disuadir a cualquiera. En Ecuador esto hoy es cierto para casos “leves” como “graves”.

Es por esto por lo que urge que la autoridad de competencia ecuatoriana siga los pasos de sus “hermanos mayores” en la Unión Europea y se pronuncie en el sentido de brindar tranquilidad a los operadores económicos, dejándoles saber que los acuerdos concretados durante este período excepcional serán vistos con mayor benevolencia. La crisis exige que todos pongamos nuestro granito de arena.

 

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[1]                Cfr. Comisión Europea. “Antitrust Rules and Coronavirus”. Disponible en: https://ec.europa.eu/competition/antitrust/coronavirus.html. Similar comunicado ha sido emitido, por ejemplo, por la autoridad chilena: Cfr. Fiscalía Nacional Económica. “Declaración pública”. Disponible en: https://www.fne.gob.cl/declaracion-publica/.

[2]                Traducción libre. Texto original: “The ECN understands that this extraordinary situation may trigger the need for companies to cooperate in order to ensure the supply and fair distribution of scarce products to all consumers. In the current circumstances, the ECN will not actively intervene against necessary and temporary measures put in place in order to avoid a shortage of supply”.

[3]                Algunos ejemplos se pueden ver en Armentano, Dominick. Antitrust. Auburn: Ludwig von Mises Institute, 1990.

 

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