Escalar la montaña para luego comenzar de cero: El destino de las empresas en el mercado y de los abogados de competencia

Por Juan David Gutiérrez[1]

 

Una de las analogías que uso para explicarle a mis estudiantes el funcionamiento de los procesos competitivos en un mercado es el del mito de Sísifo. Se trata del personaje de la mitología Griega que fue condenado por los dioses a empujar perpetuamente una enorme roca hacia la cima de una montaña. A pesar de los esfuerzos de Sísifo para superar la cuesta, justo antes de alcanzar la cima, la roca siempre terminaba rodando hasta la llanura por obra de una fuerza externa e incontenible. El destino de Sísifo era escalar la montaña, con mucho esfuerzo y sudor, para luego volver a comenzar indefinidamente.

Puntualmente, les explico a mis estudiantes que las empresas son las herederas de Sísifo. Salen las empresas al mercado todos los días, en algunos casos sin pausa alguna porque operan las veinticuatro horas, para ofrecer sus bienes y servicios sin que exista certeza de que su futuro esté asegurado y con la amenaza de verse superadas por las fuerzas incontenibles del mercado. La competencia económica es un estado perpetuo de rivalidad entre los agentes económicos que concurren a los mercados. La Corte Constitucional de Colombia así lo describió en la sentencia C-535/1997[2]:

“La competencia, como estado perpetuo de rivalidad entre quienes pretenden ganar el favor de los compradores en términos de precios y calidad, al mediatizarse a través de las instituciones del mercado, ofrece a la Constitución económica la oportunidad de apoyarse en ellas con miras a propugnar la eficiencia de la economía y el bienestar de los consumidores.”

La finalidad común de los agentes que participan en el mercado se traduce en obtener la mayor ganancia derivada su actividad económica mediante la conquista de clientes a través del ofrecimiento de productos y servicios. Mientras la empresa se mantenga en el mercado y sea capaz de sostener su operación, la competencia no tendrá fin ni meta última, todos los días proseguirá la contienda.

Al final del semestre, les explico a mis alumnos que quienes estén interesados en trabajar en temas de derecho y política de la competencia también correrán el destino de Sísifo. La evolución y aparición de nuevos mercados, la implementación de nuevos métodos y herramientas para analizar los mercados, y la incidencia de las decisiones adoptadas en otras jurisdicciones sobre el parecer de nuestras propias autoridades obligan al abogado de competencia a estar actualizado para poder cumplir su labor adecuadamente.

Acceder a toda esa información y conocimiento, que hoy circula por las autopistas digitales, es importante pero no suficiente para el abogado de competencia. El abogado necesita estar al día pero también tiene que entender las implicaciones del nuevo conocimiento; en otras palabras, tiene que ser capaz de decodificar y procesar la información para poder usarla. El abogado tiene que ser capaz de incorporar nuevas herramientas periódicamente para usar en su trabajo.

Cuando fundé el blog La Libre Competencia[3], en septiembre de 2007, lo imaginé como una herramienta de trabajo. Un lugar en donde podía encontrar los enlaces de las páginas web de las autoridades de competencia de toda América Latina. Un espacio en donde podía revisar lo último que había sido publicado en los dos blogs de competencia que marcaban la parada en esa época (el de Sokol[4] y el de Geradin y Petit[5]). Luego encontré muchos colegas en el camino de toda América Latina que tenían en el mismo interés y poco a poco se fueron sumando como autores del blog. Gracias a este trabajo colaborativo, hoy en día cualquiera puede enterarse a través del blog La Libre Competencia acerca de las noticias, ideas y publicaciones más importantes de nuestra región.

Sería muy duro asumir el reto de Sísifo en soledad, pero afortunadamente hay quienes quieren sumarse a esta trayectoria. Por eso celebro que mis colegas de la Universidad San Francisco de Quito se sumen a la tarea sinfín de operar un blog sobre derecho la competencia que beneficiará a todo el mundo hispanohablante. Eso sí, quedan advertidos: mientras las empresas y los abogados de competencia pretendan participar en el mercado, correrán el destino de escalar perpetuamente para luego comenzar de cero. Les dejo la descripción de Homero para que nunca olviden el sentido de su nuevo destino:

“Y vi a Sísifo, que soportaba pesados dolores, llevando una enorme piedra entre sus brazos. Hacía fuerza apoyándose con manos y pies y empujaba la piedra hacia arriba, hacia la cumbre, pero cuando iba a trasponer la cresta, una poderosa fuerza le hacía volver una y otra vez y rodaba hacia la llanura la desvergonzada piedra. Sin embargo, él la empujaba de nuevo con los músculos en tensión y el sudor se deslizaba por sus miembros y el polvo caía de su cabeza.” (La Odisea, canto XI, verso 593)

 

Nota de descargo:

Las entradas del blog representan la opinión (calificada) de sus autoras/es. Éstas pueden cambiar frente a mejores argumentos o a circunstancias distintas (en eso precisamente consiste una conversación).

Los comentarios aquí publicados son personales de cada autor y no vinculan ni representan a la USFQ, al Colegio de Jurisprudencia, al Instituto de Investigaciones Jurídicas, a ninguno de sus miembros, ni a las instituciones en donde las autoras y autores trabajan o a las que estén afiliados. Las entradas del blog buscan promover la discusión académica, no constituyen consejo legal.

 

[1] PhD en Política Pública y socio de Avante Abogados.

[2] Corte Constitucional de Colombia. Sentencia C-535/97. 23 de octubre de 1997. Disponible en: https://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/1997/c-535-97.htm

[3] https://lalibrecompetencia.com/

[4] https://lawprofessors.typepad.com/antitrustprof_blog/

[5] https://professorgeradin.blogs.com/

SUSCRÍBASE


AUTORAS/ES

PROGRAMAS DE POSGRADO

DERECHO, ECONOMÍA Y COMPETENCIA

Un emprendimiento académico de la Universidad San Francisco de Quito

Copyright 2020